viernes, 21 de noviembre de 2008

LA ACTIVISTA

Nacida bajo el nombre de Rosa Louise McCailey, Rosa Parks (4 de febrero de 1913 - 24 de octubre de 2005) fue una figura importante del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, principalmente por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás del autobús como dictaba la ley de la época (1955) en el sur de los Estados Unidos. La acción concluyó con su encarcelamiento y se cita frecuentemente como la chispa del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos.
Parks nació en Tuskegee y trabajó como costurera durante la mayor parte de su vida. En 1950, Parks se unió al movimiento estadounidense de derechos civiles y se empleó como secretaria en la organización rama de la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color (National Association for the Advancement of Colored People), NAACP en Montgomery (Alabama). También asistió a la Highlander Folk School, un centro educativo que promovía los derechos de los obreros y la igualdad racial.
El
1 de diciembre de 1955, en Montgomery, Parks se negó a obedecer al chófer de un autobús público, el cual quería obligarla a ceder su asiento a una persona de raza blanca. Fue encarcelada por su conducta, acusada de haber perturbado el orden.
En respuesta al encarcelamiento de Rosa,
Martin Luther King, un pastor bautista relativamente desconocido en ese tiempo, condujo la protesta a los autobuses públicos de Montgomery, en los que colaboró la también activista y amiga de la infancia de Rosa Parks Johnnie Carr, lo que hizo necesario que la autoridad del transporte público terminara la práctica de segregación racial en los autobuses. Este suceso inició más protestas contra la segregación.
Mientras tanto, en 1956, el caso de Parks llegó finalmente a la
Corte Suprema de los Estados Unidos (la cúspide del poder judicial estadounidense) que declaró que la segregación en el transporte estaba en contra de la constitución estadounidense.
Parks se convirtió en un icono del
movimiento de derechos civiles. Se mudó a Detroit (Michigan) a principios de la década de 1960 donde consiguió empleo del representante afroamericano John Conyers (demócrata, Michigan) desde 1965 hasta 1988


martes, 11 de noviembre de 2008

LA AVIADORA


En una sociedad donde la mitad de la humanidad es confinada a ocupar un lugar que limita su libre tránsito, Amelia Earhart no sólo rompió el espacio privado, sino que se atrevió a cruzar el cielo.
Amelia Mary Earhart nació en Atchison, Kansas, en 1897. Fue la primogénita de una familia con solvencia económica; su padre era abogado, y su abuelo materno, una de las personas más influyentes del estado de Kansas.
Debido a la posición económica de su familia, Amelia tuvo una buena educación en un colegio privado. Como tampoco es oro todo lo que reluce, la situación que en un principio era buena se fue torciendo: su padre fracasó como abogado privado y encontró un nuevo trabajo en una compañía de ferrocarriles.
Este hecho, sumado al alcoholismo paterno, hicieron que la madre de Amelia optara por la separación y, aunque la situación económica no era muy buena, decidió que la educación era importante para sus dos niñas, Amelia y Muriel -dos años más pequeña- y siguió sufragando los gastos de los colegios privados.
En 1917, con 20 años Amelia decidió convertirse en enfermera voluntaria y de esta forma ayudar a los soldados heridos durante la Primera Guerra Mundial. Una vez terminada la guerra ingresó en la Universidad de Columbia para intentar estudiar medicina, pero desistió.
Ese mismo año la mordió por primera vez la sensación de libertad al asistir a una exhibición aérea en Daugherty, Long Beach. Ahí empezaría a fraguar su leyenda y a cumplir uno de sus sueños de niña: subir a un aeroplano.
Esta pasión la llevó a tomar clases de vuelo y comprar su primer avión, un Kinner al que apodó el canario; sus inicios, como en casi todas las cosas que nos dedicamos a lo largo de la vida, estuvieron salpicados de accidentes.
En 1922, a los 25 años, Amelia ya era una experta de la aviación. Aunque todavía era muy joven, empezó a batir marcas: fue la primera mujer en establecer un récord de altitud (unos 14 mil pies), aunque poco más tarde sería superado. Al mismo tiempo desempeñó varios puestos como trabajadora social y administrativa en 1925. Finalmente, se unió a la división aeronáutica de Boston y empezó a ser muy popular debido a los constantes reportajes que se hacían sobre ella y sus vuelos en los periódicos.
A los 29 años le propusieron ser la primera mujer en cruzar el Atlántico; aunque este vuelo le dio mucho prestigio, ella decía que no tenía ningún mérito, ya que sólo iba de pasajera y no dirigía el avión.
Sus ganas de superarse la hicieron surcar sola los aires de Estados Unidos, desde el Atlántico hasta el Pacífico, en 1928. Posteriormente inició una serie de conferencias y publicaciones casi siempre referidos a su travesía por el Atlántico.
Detrás de una gran mujer hay un buen hombre para animarle; él no era otro que George Palmer Puttman, editor de Nueva York y uno de los promotores de su primer vuelo transoceánico. Con él se casaría en 1931.
Y llegó el día en que por fin se cumpliría el sueño de Amelia: surcar el océano, sola, en un Lockheed Vega. Nadie había tenido éxito en esta trepidante aventura desde el archifamoso aviador Charles Augustus Lindbergh, primer piloto en cruzar el Atlántico sin escalas. En aquella época un viaje de este tipo era muy duro, pues eran muchas horas de vuelo.
Amelia se había preparado para batir muchos récords gracias a esta hazaña: fue primera mujer en volar sola en el Atlántico y la única persona en cruzarlo dos veces; se le debe la distancia más larga jamás recorrida por una mujer y el haber cruzado el océano en menos tiempo que nadie: 13 horas 30 minutos. En Estados Unidos, desde aquel día se le conocería como Lady Lindy.
Pero Amelia ambicionaba más; era tal el amor que sentía por el cielo y por mirar el mundo a vista de pájaro que siguió poniéndose retos y consiguiéndolos, como el de la ruta Hawai- California. Era importante para ella contar sus vivencias y su experiencia en los viajes, por lo que siguió dando conferencias y promoviendo la aviación entre las mujeres.
Amelia después de tantos éxitos, deseaba dar la vuelta al mundo en un Lockheed Electra 10 E, siguiendo más o menos el Ecuador. Nadie en la historia aeronáutica, hasta aquellos momentos, había afrontado empresa tan complicada. Ella requería a un navegante experimentado y optó por Fredrick J. Noonan, un gran conocedor del Océano Pacífico. Sin embargo tuvieron un pequeño accidente que provocó un retraso y, por lo tanto, un cambio de planes. La nueva ruta sería de Oeste a Este; salieron de Florida, haciendo escalas en Puerto Rico, África, India y Nueva Guinea.
Amelia Earhart murió en 1937 después de recorrer 41 mil kilómetros sobre el Pacífico. A una distancia de 12 mil 500 pies antes de avistar tierra americana, su avión Electra desapareció y jamás fue encontrado, pese a la gran búsqueda organizada por la armada norteamericana. Así, nos heredó el arrojo para romper con el espacio privado y con lo establecido y atreverse a soñar despierta con un solo límite: el cielo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

LA PSICOANALISTA



La primer travesura de Lou Andreas Salome, a principios de 1882, consistió en escapar a Suiza junto con su novio, el filósofo Paul Ree, quien previamente solicitó a su amigo Nietzsche les diera asilo a cambio de un menage a tröis intelectual (la única clase de intercambio que ella aceptaría.) La joven cuenta 20 años, huye de una madre dominante que se opone terminantemente a sus aspiraciones, y Nietzsche, al conocerlo, le cae tan mal como ella a él, aunque no pasaría mucho tiempo antes que a Ree se le expulse del trío. Pero no quisiera hacer demasiado hincapié en como Nietzsche propuso matrimonio a Lou, declinando ella la oferta, ni como Ree se suicidó por ella arrojándose de un puente; ni como su belleza, a la medida de su genio –para los idiotas que insisten en decir que una cosa no puede acompañar a otra- la colocó en esta misma encrucijada muchas otras veces: Lou Andreas Salome, injustamente, ha pasado a la posteridad como musa prolífica, de la que se decía que “cada hombre que la conoce, nueve meses después pare un libro” -entre ellos Así habla Zaratrusta-, digo injustamente porque estaba a la altura de cualquiera de los genios que la adoraron.
Escribió unos veinte libros, cientos de ensayos, artículos para revistas –incluyendo la famosa Imago-, casi todos versados en el tópico que más le interesaba: el psicoanálisis, encaminándolo por el eros femenino, tema vedado para las mujeres de su tiempo. Adoptó una dialéctica imposible, inherente en la danza del amor y la vida y el hecho de que muchos hombres influyentes se enamoraran de ella, es secundario: fue una mujer intelectual, autodirigida y plenamente realizada en todos los aspectos, excepto la maternidad. Nació en 1861 en San Petersburgo, fecha en que el zar Alejandro II abolió el yugo feudal y terminó en el plano legal con la servidumbre del campesinado ruso. Hija de un militar, se sintió atraída desde niña por la historia de las religiones y del arte, por la filosofía y por la literatura clásica, adquiriendo amplio conocimiento de la cultura europea.Al trasladarse a los 19 años a Zurich su inquietud intelectual la puso en la órbita del teólogo alemán Biedermann y también en la del historiador del arte Gottfried Kinkel, al que dedicó su poema Oración a la vida, que impresionara a Nietzsche y más tarde a Freud. Su apellido lo toma de Friedreich Carl Andreas, catedrático en lenguas orientales con quien se casa a los 26 años -y él 41-, luego que él ha tratado de suicidarse tres veces por ella. Cuando menciono el apellido no se trata de mera retórica pues aquel matrimonio nunca se consumó por disposición de la propia Lou, que abrazaba su libertad como si se tratara de la más valiosa reliquia.
El matrimonio con Andreas le aporta el conocimiento de las tradiciones orientales tanto en la medicina como a las creencias espirituales; de las distintas técnicas de yoga hindúes, de la hipnosis y de tradiciones filosóficas como la persa, al grado de llegar a ser conocida como 'Bruja de Hamberg'. El encuentro, en septiembre de 1911, con la Asociación Psicoanalítica de Sigmund Freud, representará el principio de otra etapa importante para Lou quien ya había despertado grandes expectativas con la publicación de su ensayo El erotismo.Como prueba de su admiración intelectual Sigmund Freud regaló a Lou uno de los anillos que encargaba para sus más distinguidos discípulos, aceptándola como única mujer en el círculo restringido de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. La amistad que nació entre ambos llevó al célebre psicoanalista a ayudar económicamente a Lou en un momento en el que la familia de esta había entrado en bancarrota a raíz del ascenso de los bolcheviques en Rusia Lou y Friedrich permanecieron 43 años juntos, con ella viviendo plenamente su independencia tanto en el plano intelectual como en el de sus aventuras sentimentales. Prueba de ello es la relación pasional que mantuvo con Rainer Maria Rilke, con quien compartió una íntima afinidad que, con el tiempo, acabaría por convertirse en una amistad que duraría hasta su muerte y dio por fruto un nutrido epistolario y un estudio biográfico. Lou murió en la ciudad alemana de Göttingen el 5 de febrero de 1937, legando a la posteridad una extensa obra cuya recepción crítica sin embargo estaría siempre limitada para esta mujer que, ya a los 19 años, había dejado escrito: 'No puedo ni vivir conforme a ejemplos, ni voy a representar jamás un ejemplo para nadie, pero en cambio voy a darle forma a mi propia vida de acuerdo conmigo misma, eso sí lo voy a hacer, pase lo que pase.

viernes, 7 de noviembre de 2008

LA SUICIDA


El día 28 de marzo de 1941, por la mañana, a los cincuenta y nueve años de edad, la escritora Virginia Woolf se ahogó voluntariamente en el río Ouse, cerca de su casa de Sussex. Era un día frío y luminoso. Había dejado dos cartas, una para su hermana Vanessa Bell y otra para su marido Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida. El texto que acabo de transcribir, sintiendo un inmenso pudor y, al tiempo, la inconmensurable admiración que no dejaré de sentir jamás por esta mujer, es la nota que dejó para su marido.
"Querido:Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros.
V."
Eran las once y media aproximadamente y caminó hasta el río apoyándose en su bastón. Al parecer ya lo había intentado anteriormente ya que unos días antes había regresado a casa con la ropa y el cuerpo completamente empapados, después de uno de sus paseos. En aquella ocasión dijo que se había caído, pero seguramente aquel fracaso le sirvió para descubrir que lo que debía hacer era meter una piedra pesada en los bolsillos de su abrigo. Así no volvería a fallar. Y eso fue lo que hizo
Mi segunda mujer de agua y llanto

miércoles, 5 de noviembre de 2008

LA MONJA


(Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695) Escritora mexicana. Fue la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. Niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. Admirada por su talento y precocidad, a los catorce fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición y habilidad versificadora.
Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.
Lo de arriba es puro "wikipedia".
Ella es la primera en mi lista por que siempre me pareció un personaje excepcional, lleno de fuerza, sabia su decisión de ser monja y evitar así las responsabilidades y pesos de una mujer. Recomendable ver la película "Yo la peor de todas" que narra la historia de juana, causa mucha gracia cuando a la tipa la someten a una especie de comisión estilo prueba de CI, compuesto por puros hombres (¿ya?) y juana responde a todo muy segura mientras los tipos juran que hay que encerrarla por posesión demoniaca (o algo asì).
Mi primera mujer de fuego.... Sor Juana

CAMBIO DE RUBRO

He decidido que esta sección tiene que hacer honor a su nombre, así que lo próximo solamente mujeres malditas, mujeres que jugaron y ganaron.... son mis preferidas

martes, 4 de noviembre de 2008

MALDICION DE BARES DE COPAS II

Quería esa venganza, la necesitaba.
Tu abrazo y esas fuerzas destructoras que te hacen decir que no hay nada entre tu y yo. Mensajes. Celulares sonando al amanecer, una caminata hacia el fin.
Tu sabes que a veces necesitamos amar
Yo voy de viaje y tu regresas
yo peleo, tú me ignoras
pero sin saber como ni cuando nos encontramos juntos
bajo las mismas condiciones, en tu cama, con tu ropa...

martes, 28 de octubre de 2008

MALDICION DE LOS BARES DE COPAS

Hay algo en el aire que hace que quiera respirar donde me estaba ahogando. Hay algo en el aire que señala una ruta , mi estómago, el latir del corazón y esa intensa sensación de que algo me falta hace que siga caminando. Yo tengo deseos de besar tus ojos y borrar para siempre la sal. Yo tengo deseos de abrazar tu olor, volverme aire y suspiro en tu boca.
Yo voy a buscar y las señales se iran perdiendo tras de los pasos que de.
Puedes pensar lo que quieras, el punto es que hoy yo necesito tu venganza.
Después de los tragos haz lo que quieras.

martes, 21 de octubre de 2008

CONCIENCIA

Columna en revista El Sábado el 28 de agosto de 2004.
Lunes 21 de Marzo de 2005Patricia May
Hay dos pilares fundamentales para las personas que se internan en un camino de conciencia y evolución personal. Uno es vivir despiertos y, el otro, hacerse responsable de la conducción de su vida.Vivir despiertos es ser consciente del movimiento mental-emocional, los lentes psíquicos a través de los cuales miramos el mundo. Par ello es preciso desarrollar la capacidad de observar nuestros pensamientos y emociones. Nos daríamos cuenta que somos sumamente repetitivos, que una y otra vez le damos vuelta a las mismas ideas y que ellas nos conducen a estados muchas veces no deseados. Al ser conscientes de esto ya no podemos culpar a los demás de nuestras vivencias. Es común que las personas expliquemos nuestras reacciones, estados o circunstancias como el resultado de lo que otros han hecho. "Perdí el control porque ella me enfureció". "Estoy así porque mis padres no me quisieron".No cabe duda, las circunstancias nos afectan, pero precisamente, constituyen una oportunidad para que nos trabajemos y las trascendamos. Una actitud básica en una persona consciente es responsabilizarse de sus estados; soy yo la que me enojo, la que temo, la que tengo rencor, soy yo la que puedo trabajarme, muchas veces con ayuda de otros, para liberarme de lo que me aprisiona.¿Hasta cuando queremos seguir llevando la carga que llevamos? ¿Hasta cuándo culpar a las circunstancias, a los otros, a la vida para no hacernos cargo de nosotros mismos? Los otros han sido vehículos para que despiertan nuestras potencias de ira, miedos que yacían inactivos, pero vivos hasta que el otro nos las activa y nos hace el favor de que salgan, se expresen y podamos concientizar todas aquellas fuerzas que yacian ocultas en el inconsciente. En este sentido las personas que nos hieren o nos irritan, o colman nuestra paciencia son maestros que nos permiten vernos. La irritación, la herida, la impaciencia son nuestras, aceptando esto puedo empezar a conocerme y trabajarme. ¿Por qué me duelo tanto con la crítica? ¿Qué me pasa que me importa tanto lo que los demás digan de mí? ¿Qué punto de mi vulnerabilidad tocan los otros con ciertas actitudes? Este es el tipo de preguntas que necesitamos hacernos en pos de un autoconocimiento que nos lleve a trascender nuestro estado actual. Los demás, las circunstancias son oportunidades, disfrazadas de hechos que tocan los puntos justos que necesitamos elaborar.La vida es lo que yo hago de ella, las circunstancias no existen como algo neutro que es por sí, sino que yo las tiño de mi interpretación, de mi actitud para vivirlas. Un mismo hecho puede convertirse en algo que me hunda o en una oportunidad de probar mi fuerza y certidumbre interior.Una enfermedad, una infancia difícil, una convivencia complicada, un trabajo aburrido pueden ser oportunidades para extremar nuestra comprensión, fuerza, manejo emocional, capacidad creativa. No hay nadie ajeno a nosotros mismos a quien culpar ni responsabilizar de nuestra calidad de vida. La vida es bella y alentadora para quien sabe mirarla con ojos profundos, comprendiendo que en lo fácil y difícil, en la alegría y el dolor estamos ante la oportunidad de crecer en espíritu.

miércoles, 15 de octubre de 2008

TOXICOS

Avasallan, manipulan y desvalorizan sin culpa:
El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.La nómina de personas dañinas la completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, pero ¿existe realmente la gente "tóxica"?Las neurociencias dicen que sí, que la gente "tóxica", encarnada por aquellos seres rapaces que inexorablemente perturban el bienestar ajeno y vampirizan al semejante, existe. Y endilgan a fallas químicas la irrigación de esa toxicidad. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta imposible.En el psicoanálisis y la psicología, la literatura está dividida. No obstante, ambas se inclinan por los vínculos y comportamientos "tóxicos" más que por las personas, ya que lo que es "tóxico" para unos puede ser perfectamente aceptado por otros. En todo caso, se trata de una percepción subjetiva, dicen.Si bien no existe una cofradía donde se imponga la toxicidad, al hurgar en los perfiles nocivos sin duda que algunos políticos, aquellos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir, podrían encajar en ese estereotipo. Y, dentro de las relaciones de poder, los jefes desconcertantes, impredecibles o arbitrarios, los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos, no se escapan indemnes a la toxicidad."Quien mejor se ha dedicado a este tema en la historia de la filosofía es Baruch Spinoza", apunta el filósofo Tomás Abraham. "Él habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría, y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento", explica.Se puede cambiarInvestigadora de la vida cotidiana a través de la filosofía, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass en su best seller "Toxic people" (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es "ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos", observa Glass. "Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia, contaminan las relaciones interpersonales", dice Kreimer."Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo", añade. Y caracteriza a la gente "tóxica" "por su falta absoluta de empatía con el otro".Diana Cohen Agrest, doctora en filosofía y docente de la Universidad de Buenos Aires, habla de "los vínculos destructivos de los que hay que huir". Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. "Los seres humanos no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser 'tóxico', como también se pueden adquirir otras características".El filósofo Santiago Kovadloff confiesa cruzarse a menudo con este tipo de personas y rogar que en ese instante alguien en el teléfono lo libere de la situación. "Pongo el acento en los vínculos más que en las personas, porque el significado de alguien depende primordialmente de quien entable una relación con él", ejemplifica.Y se pregunta si la gente realmente se cuestiona qué es lo que uno produce en el otro. "Yo también puedo irritar y ser muy aburrido en mi vida pública", confiesa.Sin embargo, ubica como rasgo dominante de la toxicidad "a las personas monologadoras y autorreferenciales y a aquellos que nos aplastan". Y arremete contra los simuladores y contra aquellos vínculos cimentados a partir de una necesidad tramposa: "La de no relacionarse realmente".

viernes, 10 de octubre de 2008

SOLO LEE

Y Zaratustra habló así al pueblo:
Es tiempo de que el hombre fije su propia meta. Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza.
Todavía es bastante fértil su terreno para ello. Mas algún día ese terreno será pobre y manso, y de él no podrá ya brotar ningún árbol elevado.
¡Ay! ¡Llega el tiempo en que el hombre dejará de lanzar la flecha de su anhelo más allá del hombre, y en que la cuerda de su arco no sabrá ya vibrar!
Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros. ¡Ay! Llega el tiempo en que el hombre no dará ya a luz ninguna estrella. ¡Ay! Llega el tiempo del hombre más despreciable, el incapaz ya de despreciarse a sí mismo.

ZARATUSTRA

Zaratustra contempló al pueblo y se maravilló. Luego habló así:
El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, - una cuerda sobre un abismo.
Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse. La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso17.
Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos son los que pasan al otro lado.
Yo amo a los grandes despreciadores, pues ellos son los grandes veneradores, y flechas del anhelo hacia la otra orilla. Yo amo a quienes, para hundirse en su ocaso y sacrificarse, no buscan una razón detrás de las estrellas: sino que se sacrifican a la tierra para que ésta llegue alguna vez a ser del superhombre. Yo amo a quien vive para conocer, y quiere conocer para que alguna vez viva el superhombre. Y quiere así su propio ocaso.
Yo amo a quien trabaja e inventa para construirle la casa al superhombre y prepara para él la tierra, el animal y la planta: pues quiere así su propio ocaso.
Yo amo a quien ama su virtud: pues la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo.
Yo amo a quien no reserva para sí ni una gota de espíritu, sino que quiere ser íntegramente el espíritu de su virtud: avanza así en forma de espíritu sobre el puente.
Yo amo a quien de su virtud hace su inclinación y su fatalidad: quiere así, por amor a su virtud, seguir viviendo y no seguir viviendo.
Yo amo a quien no quiere tener demasiadas virtudes. Una virtud es más virtud que dos, porque es un nudo más fuerte del que se cuelga la fatalidad.
Yo amo a aquel cuya alma se prodiga, y no quiere recibir agradecimiento ni devuelve nada: pues él regala siempre y no quiere conservarse a sí mismo18.
Yo amo a quien se avergüenza cuando el dado, al caer, le da suerte, y entonces se pregunta: ¿acaso soy yo un jugador que hace trampas? - pues quiere perecer.
Yo amo a quien delante de sus acciones arroja palabras de oro y cumple siempre más de lo que promete: pues quiere su ocaso.
Yo amo a quien justifica a los hombres del futuro y redime a los del pasado: pues quiere perecer a causa dé los hombres del presente.
Yo amo a quien castiga a su dios porque ama a su dios19: pues tiene que perecer por la cólera de su dios.
Yo amo a aquel cuya alma es profunda incluso cuando se la hiere, y que puede perecer a causa de una pequeña vivencia: pasa así de buen grado por el puente.
Yo amo a aquel cuya alma está tan llena que se olvida de sí mismo, y todas las cosas están dentro de él: todas las cosas se transforman así en su ocaso.
Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre: su cabeza no es así más que las entrañas de su corazón, pero su corazón lo empuja al ocaso. Yo amo a todos aquellos que son como gotas pesadas que caen una a una de la oscura nube suspendida sobre el hombre: ellos anuncian que el rayo viene, y perecen como anunciadores.

martes, 30 de septiembre de 2008

HOMBRES NECIOS

Hombres necios que acusáisa la mujer sin razón sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual solicitáis su desdén,¿porque queréis que obren bien si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco, al niño que pone el coco y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia, hallar a lo que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia.
¿Que humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, el mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén tenéis condición igual quejando os, si os tratan mal,burlando os, si os quieren bien.
Opinión, ninguna gana; pues la que más se rescata, si no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende,y la que es fácil, enfada?
Mas, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejáos en hora buena.
Dan vuestra amantes a sus libertades alas,y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogadao el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga,o el que paga por pecar?
Pues, ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis?Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.

lunes, 29 de septiembre de 2008

jueves, 25 de septiembre de 2008

LA VIBORA


Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable,sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,a la luz de la luna realizar pequeños robos,falsificaciones de documentos comprometedores,so pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parquesy retratarnos juntos manejando una lancha a motor,o nos íbamos a un café danzantedonde nos entregábamos a un baile desenfrenadoque se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujerque solía presentarse a mi oficina completamente desnudaejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantesque la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,exigiéndome perentoriamente que besara su bocay que contestase sin dilación sus necias preguntas,varias de ellas referentes a la eternidad ya la vida futura,temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematurosque ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizabapara vestirse rápidamente sin pérdida de tiempoy abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.Esta situación se prolongó por más de cinco años.Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redondaque pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de mielpara hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentasen el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;o me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regaladoy me acusaba de haber arruinado su juventud:lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juezy pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deudapues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios.Entonces hube de salir a la calle y vivir de la caridad pública,dormir en los bancos de las plazas,donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policíaentre las primeras hojas del otoño.Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,porque cierta vez que yo me encontraba en una plaza tambiénposando frente a una cámara fotográficaunas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vistamientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.Tu eres mi amor, respondí con serenidad.¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,permite que me siente en tus rodillas una vez más!Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño taparrabos.Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,allí pienso construir una especie de pirámideen la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,dispongo de un buen capital;dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó,lejos del mundo construyamos nuestro nido.Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza.Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujerpuede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,tráeme un poco de agua, mujer,consígueme algo de comer en alguna parte,estoy muerto de hambre,no puedo trabajar más para ti,todo ha terminado entre nosotros.

martes, 23 de septiembre de 2008

IMAGENES


A través del espejo
busco la sombra que se acerca
ensayo
rostros de sorpresa